¿Te crees de la realeza por ser del City Group? Los hinchas rivales tienen otros planes para ti. Aquí tienes la selección de chistes y burlas del Club Bolívar más ácidos, enfocados en su supuesta superioridad y esos momentos donde la «Academia» se queda sin lecciones que dar.
- El socio del City: ¿Por qué un hincha de Bolívar camina mirando al cielo? No es por orgullo, es que está esperando que el jeque del Manchester City le mande el cambio para el micro.
- La vitrina: ¿Qué es lo primero que hace un dirigente de Bolívar al despertarse? Limpiar el polvo de la vitrina internacional… que sigue igual de vacía que el día anterior.
- El astronauta celeste: Un hincha de Bolívar llega a la Luna y dice: «¡Por fin, un lugar con menos oxígeno que el Hernando Siles para ganar caminando!».
- El espejo: ¿Por qué los jugadores de Bolívar no usan espejo? Porque cada vez que se ven, creen que son el Real Madrid y luego salen a la cancha y se dan cuenta de la realidad.
- El currículum: ¿Qué pone un hincha de Bolívar en su CV? «Especialista en mirar el ranking de la CONMEBOL», porque es el único lugar donde siempre salen primeros.
- La billetera de Claure: ¿En qué se parece Bolívar a una película de Hollywood? En que gastan millones en efectos especiales (refuerzos), pero el guion (el juego) siempre termina en decepción.
- El frío: ¿Por qué en Tembladerani no necesitan refrigeradores? Porque con el «pecho frío» de algunos refuerzos extranjeros, la comida se mantiene congelada sola.
- La llamada: «¿Aló, Bolívar?». «Sí». «¿Está la Copa Libertadores?». «No, se equivocó de país, aquí solo coleccionamos álbumes de figuritas de la Copa».
- El GPS: ¿Por qué el bus de Bolívar siempre termina en el aeropuerto? Porque en cuanto ven un equipo brasileño en el sorteo, ya quieren sacar los pasajes de vuelta.
- El sueño: Un hincha celeste sueña que gana la Intercontinental. Se despierta y se da cuenta de que lo único «Inter» que tiene es el internet para ver las finales de otros por tele.
La «Academia» siempre presume de clase, pero en el fútbol boliviano nadie se salva del «chalequeo». Estas burlas para el Club Bolívar capturan ese sentimiento de que el dinero y las alianzas internacionales no siempre compran la gloria en el barro del torneo local. Ideales para bajarle los humos a ese amigo celeste que se cree europeo.
